Qué es Blizzard Sound Fest
Blizzard Sound Fest nació como un concepto: un festival de música en la nieve, en las estaciones de La Masella y La Molina, durante los días 30, 31 de diciembre y 1 de enero. Música, deportes de invierno y celebración de año nuevo en un mismo lugar.
No era un encargo de un cliente — era mi Trabajo Final de Grado en Multimedia y Artes Digitales en la Universidad Católica de Valencia. Pero lo traté exactamente como si fuera un proyecto real. Porque si no iba a hacer las cosas en serio, no tenía sentido hacerlas.
El punto de partida: entender el concepto antes de diseñar nada
Lo primero que hice fue estudiar el sector. Festivales de música en España, eventos de nieve en Europa, la estética de la cultura snowboard y ski. ¿Qué existía ya? ¿Qué espacio libre había en el mercado?
La conclusión fue clara: no había ningún festival que combinara de forma seria la música electrónica y urban con los deportes de invierno y lo celebrara en Nochevieja. Había un hueco real.
La estrategia de marca antes del logo
Antes de abrir ningún programa de diseño, definí el territorio de marca: quién iba a ser el asistente ideal, qué emociones quería generar el festival, qué palabras debían describir la experiencia.
Las tres palabras clave que guiaron todo el proyecto: raw (crudo, auténtico), electric (energético, vibrante) y pure (sin filtros, sin artificios). Eso se convirtió en el claim: ‘El Sound Fest más puro’.
El sistema visual: construir una identidad desde cero
Con el territorio de marca definido, empecé a construir el sistema visual. Las decisiones principales fueron:
- Color: azul-violeta como color primario (noche, frío, energía), coral como acento (fuego, calor, contraste), blanco como soporte
- Tipografía: sans-serif extendida y bold, con mucho peso visual — legible en distancias grandes, potente en formatos pequeños
- Patrón: un sistema de formas geométricas irregulares que evocaba cristales de nieve de forma abstracta
- Símbolo: un icono que funcionara solo, reconocible en cualquier tamaño
El reto: una identidad que funcione en todo
El verdadero test de un sistema de identidad es si aguanta en todos los soportes. Para Blizzard Sound Fest eso significaba:
- Carteles de gran formato para publicidad exterior
- Credenciales de artista con QR y datos de producción
- Vasos y packaging de merchandising
- Camisetas, sudaderas, gorros
- Perfiles de redes sociales (Instagram, Twitter/X, TikTok)
- Aplicación móvil del festival con horarios, mapa y entradas
- Página web completa con venta de forfaits
- La ‘Blizzard Wagen’ — una furgoneta Volkswagen brandizada que recorrería España haciendo promoción del festival
La aplicación móvil: diseño de experiencia de usuario
Una de las partes del proyecto que más me orgullece es la app. No era solo un ejercicio de UI — era pensar en cómo usa el asistente el móvil dentro del festival: consultar el horario de conciertos mientras está en la pista, encontrar el bus de vuelta, ver qué artistas tocan en cada escenario.
El reto era que la app funcionara igual de bien con guantes de esquí puestos que sin ellos. Eso significaba botones grandes, jerarquía clara y cero fricciones.
La web: vender una experiencia que no existe todavía
La web del festival tenía que vender algo intangible: la emoción de pasar año nuevo en la nieve con música en directo. Eso requería storytelling visual muy cuidado — no bastaba con poner ‘compra tu entrada’.
El mapa interactivo del recinto fue una de las piezas más trabajadas: el usuario podía explorar las zonas del festival, ver dónde estaban el escenario, la zona VIP, el área de acampada, la cafetería y los accesos a las pistas.

Publicidad exterior: cuando el branding sale a la calle
Los copys de la campaña exterior fueron una de las partes más divertidas del proyecto. En lugar de mensajes genéricos, opté por preguntas directas al espectador:
- ‘¿Un plan diferente para acabar el año?’
- ‘¿No tienes plan de año nuevo?’
- ‘La fiesta de este año y del siguiente’
- ‘Música y nieve hasta el amanecer’
Mensajes que hablan directamente al insight del público objetivo: gente que quiere hacer algo diferente en Nochevieja, que está harta de los planes de siempre.
Lo que aprendí con este proyecto
Blizzard Sound Fest me enseñó que el branding de un evento cultural es uno de los ejercicios de diseño más completos que existen. Tienes que pensar en comunicación, en experiencia de usuario, en producción, en estrategia de contenidos, en marketing.
Pero sobre todo me enseñó que cuando un proyecto te apasiona de verdad, se nota. Y eso es lo que diferencia el trabajo que se olvida del trabajo que impacta.
Si tienes un proyecto de evento, festival o marca cultural en mente, me encantaría escucharte. Hablemos.
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